El deseo sexual

10.12.18 -

Desear: un sentimiento y emoción profunda, animal. Una sensación en la piel, carnal. No es querer, ni tener, es como necesitar.

El deseo es la semilla y la entrada a las puertas del placer. Esta semilla puede materializarse o no, en libido u orgasmo. Aparece dentro de ti y no tiene porqué expresarse hacia fuera.

Para mí, el deseo es la primera chispa en una hoguera, la libido es el inicio de la quema del tronco y el orgasmo es el fuego en su máxima expresión. Sin esa primera chispa, no habrá llama. Y explico esto ya que muchas veces, relacionamos directamente el placer con en el orgasmo y no atendemos ese calentamiento previo.

La vida moderna está llena de placeres inmediatos y, sobretodo, no contemplamos el deleite, el disfrute prolongado, la preparación a la diversión, la atención y la intención de sentir placer. Comerse un pastel por puro gozo, parece algo que tengamos que hacer furtivamente, rápida e impulsivamente: lo veo, lo compro, me lo como, me siento culpable por haber cedido a la tentación y trato de olvidarme. Pocas veces decidimos prepararnos para disfrutar y pocas acciones hacemos partiendo desde la lentitud y la progresión. En nuestra sociedad no estar estresado es una etiqueta de gandulería. Disfrutar y gozar se ve con ojos envidiosos y/o acusadores.

Y nadie quiere ser diana de celos o ser una vaga. Por eso, todos los placeres carnales suelen llevarse de escondido. Además, tenemos la visión de la sociedad en que ser una mujer sexualmente activa se ve como suciedad, indecencia y falta de moral.

Esta división de sensaciones entre lo que sentimos, y lo que creemos que debemos sentir hace que nos perdamos y prefiramos no escucharnos y estar más pendientes de ser recatadas y delegar a los hombres todo lo relacionado con el placer y el sexo. Y esto solo desequilibra y desbalancea más las energías femeninas y masculinas. De la sociedad. De tu cuerpo.

Desconectar de tu deseo sexual, es desconectar de algo primitivo, humano. Olvidarte de tu parte femenina y delegar tu deseo a alguien de fuera, es no hacerte responsable de ti. Y, además, decirte que no eres capaz por ti misma.

 

El deseo sexual es cómo una hoguera, hay que preparar bien la leña, que ardan primero las pequeñas ramas para que arda luego el tronco. Claro que podemos poner sólo el tronco, rociarlo con gasolina y ya tenemos la hoguera. Está muy bien para salir del paso, pero no nos olvidemos de cómo se hacen las hogueras.

No te pongas grandes metas, ya que no se trata de una carrera. No se trata de llegar a ningún lugar, sino de disfrutar. Disfrutar contigo la primera y compartir ese disfrute como opción.

Gozar de ti.

Y piensa que los gozos son sólo con cosas bonitas, atractivas.

Honra tu cuerpo como sabes, siéntete merecedora del deleite.

Olvida lo de fuera, lo que te enseñaron, lo que te dijeron sobre el cuerpo. Simplemente encuentra esa parte de ti que está más escondida y enfócala hacia ti y decide si quieres compartirla.

Ves a lo simple, porque lo es.

No te diré que hay una linea recta que une los desajustes femeninos con la falta de deseo sexual, más que nada porque nada en la mujer es lineal. Somos un ciclo, una rueda que avanza.

Lo que te diré es que la falta de deseo, puede darte pistas de cómo de sintonizada estás con tu sistema hormonal. Tus hormonas se alimentan, en gran medida, de energía femenina, y si ésta se encuentra apagada, no habrá placer ni una buena armonía hormonal.

 

MI RECOMENDACIÓN: 

lo único que te diría es explorar, descubrir, sin miedo. Ten una cita contigo.

Averigua qué te gusta, y no hay límites, no hay un objetivo o culminación, es simplemente estar y disfrutar de ti.